En una frase
Experimentar diferentes formas de expresión y participación en una conversación grupal para que más personas puedan contribuir, respetando sus necesidades, capacidades y ritmos.
| CATEGORÍA: Participación, accesibilidad y participación |
| NÚMERO PERSONAS: 5-25 personas |
| ESPACIO: Sala accesible que permita trabajar tanto individualmente, en pequeños grupos y en plenaria. También puede adaptarse a formato online |
| TIEMPO: 45-60 minutos |
| MATERIALES: Tarjetas, papel, rotuladores, post its y un soporte compartido. |
| NIVEL DIFICULTAD: Media |
DescripcióN
Cuando pensamos en una reunión participativa, a menudo imaginamos un espacio donde todas las personas pueden tomar la palabra. Pero ¿qué ocurre cuando hablar delante del grupo no es la manera más cómoda, accesible o adecuada de participar para todo el mundo?
Hay personas que necesitan tiempo para elaborar sus ideas antes de expresarlas. Otras se sienten más cómodas escribiendo, dibujando o conversando en grupos pequeños. Algunas pueden necesitar apoyos para comunicarse, y otras prefieren escuchar antes de intervenir. También hay personas para quienes el idioma, las condiciones sensoriales, las barreras físicas o el ritmo de la conversación pueden dificultar la participación.
Cuando diseñamos una reunión pensando únicamente en intervenciones orales, rápidas y espontáneas, estamos favoreciendo determinadas formas de comunicación y dejando otras en segundo plano.
Una pregunta, muchas formas de participar es una dinámica que propone experimentar una conversación colectiva en la que las personas puedan escoger entre diferentes maneras de elaborar y expresar sus aportaciones.
¿Qué hay detrás de esta herramienta?
Una de las responsabilidades de quien facilita una reunión es crear condiciones para que las diferentes personas puedan contribuir al proceso colectivo.
Esto implica reconocer que ofrecer las mismas condiciones a todo el mundo no siempre garantiza las mismas oportunidades de participación.
El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), desarrollado en el ámbito educativo, propone ofrecer múltiples formas de implicación, representación y acción o expresión. Aunque no es un modelo específico de facilitación, sus principios pueden inspirarnos a diseñar reuniones que contemplen distintas maneras de acceder a la información, elaborar ideas y participar.
Desde esta perspectiva, la accesibilidad no debería ser una adaptación excepcional que realizamos cuando alguien la solicita, sino una consideración presente desde el diseño de nuestros espacios.
Y hay una cuestión especialmente importante: no basta con permitir distintas formas de expresión si después solamente tienen influencia las aportaciones de quienes hablan en voz alta.
Una participación inclusiva requiere que las diferentes contribuciones puedan formar parte de la conversación y de las decisiones colectivas.
ObjetiVOs
- Experimentar distintas formas de participación y expresión.
- Ampliar las posibilidades de contribuir a una conversación grupal.
- Reconocer y respetar diferentes necesidades y ritmos de comunicación.
- Practicar la acogida de aportaciones escritas, visuales y orales.
- Incorporar criterios de accesibilidad al diseño de reuniones.
- Favorecer una participación más equitativa sin obligar a todas las personas a intervenir de la misma manera.
¿Qué problema ayuda a resolver?
Esta dinámica puede resultar especialmente útil cuando:
- las reuniones dependen casi exclusivamente de la participación oral;
- algunas personas necesitan más tiempo para elaborar sus aportaciones;
- el ritmo de las conversaciones dificulta que determinadas voces encuentren espacio;
- existen diferentes preferencias, capacidades o necesidades de comunicación;
- el equipo quiere incorporar prácticas de participación más inclusivas;
- se desea facilitar una conversación en la que no todas las personas tengan que expresarse de la misma manera.
No está diseñada para resolver por sí sola desigualdades de poder, conflictos o barreras estructurales de accesibilidad. Puede ayudar a ampliar las formas de participación, pero es importante revisar también las condiciones materiales, tecnológicas, lingüísticas y relacionales del espacio.
¿Cuándo utilizarla?
Puede utilizarse en reuniones de equipo, talleres participativos, procesos de reflexión colectiva, formaciones o encuentros donde queramos explorar una pregunta compartida.
Es especialmente interesante cuando buscamos que las personas puedan contribuir desde diferentes formas de expresión, sin convertir la participación oral en la única vía legítima.
También puede incorporarse como práctica habitual en reuniones de trabajo, adaptando los tiempos y las opciones disponibles.
Pasos
Paso 1. Preparar las condiciones de participación
Antes de la reunión, escoged una pregunta relevante para el grupo. Conviene que sea suficientemente abierta para permitir distintas perspectivas, pero concreta para que las aportaciones puedan ponerse en relación.
Por ejemplo: ¿Qué podríamos hacer para colaborar mejor en nuestro equipo?
Preparad distintas formas de participación y comunicadlas previamente, siempre que sea posible. Comprobad también que el espacio, los materiales, las instrucciones y las herramientas utilizadas sean accesibles para las personas participantes. Podéis preguntar anticipadamente qué apoyos o adaptaciones necesitan, sin exigir que expliquen públicamente sus circunstancias.
Paso 2. Presentar las diferentes formas de participar
Explicad que todas las personas trabajarán sobre la misma pregunta, pero que podrán escoger cómo quieren elaborar y compartir sus ideas. Ofreced distintas posibilidades:
- Conversar: compartir ideas oralmente en pareja o pequeño grupo.
- Escribir: expresar una aportación mediante palabras o frases.
- Representar: utilizar un dibujo, símbolo, esquema o imagen.
- Utilizar apoyos: dictar una aportación, emplear herramientas de comunicación o contar con la ayuda acordada.
- Escuchar y reflexionar: tomarse un tiempo para pensar sin intervenir inmediatamente.
Las opciones pueden combinarse y las personas pueden cambiar de una a otra durante la actividad. Aclarad que nadie tiene que justificar la forma de participación que elige.
Paso 3. Elaborar las aportaciones
Dejad un tiempo para que cada persona trabaje sobre la pregunta utilizando la modalidad que prefiera.
Quienes quieran conversar pueden hacerlo en parejas o grupos pequeños. Otras personas pueden escribir, dibujar o utilizar los apoyos disponibles.
Quien facilita acompaña el proceso y procura que todas las personas tengan acceso a los materiales, las instrucciones y el tiempo que necesitan.
Paso 4. Construir una conversación compartida
Invitad a compartir las aportaciones que cada persona quiera poner a disposición del grupo. Podéis reunirlas en una pared, una pizarra o un documento compartido, procurando que el contenido sea accesible para todas las personas.
Las aportaciones escritas pueden leerse en voz alta cuando resulte útil y exista consentimiento. Los dibujos o esquemas pueden describirse sin interpretar su significado o mostrarse colgados en la pared y que las personas participantes se acerquen a verlos. Las personas que lo deseen pueden explicar su contribución oralmente.
Quien facilita ayuda a relacionar las ideas, identificar puntos de encuentro y abrir nuevas preguntas.
Durante esta fase, mantened abiertas las diferentes formas de participación: alguien puede añadir una idea por escrito mientras otras personas conversan oralmente. La clave es que las aportaciones no tengan que convertirse obligatoriamente en intervenciones orales para formar parte de la conversación.
Si la actividad conduce a una decisión, será necesario asegurar que todas las contribuciones pertinentes se hayan incorporado antes de decidir.
Paso 5. Cosechar la experiencia
Una vez terminada la conversación, dedicad unos minutos a reflexionar sobre la experiencia de participación y sobre qué puede ser interesante incorporar en otras reuniones.
Podéis plantear preguntas como:
- ¿Qué ha cambiado al disponer de distintas maneras de participar?
- ¿Qué opciones nos han resultado útiles?
- ¿Qué dificultades o barreras han seguido apareciendo?
- ¿Hemos conseguido acoger las aportaciones independientemente de cómo se expresaban?
- ¿Qué podríamos incorporar a nuestras reuniones habituales?
Las respuestas también pueden recogerse mediante diferentes formatos.
Recomendaciones para facilitar
Ojo con convertir las diferentes formas de participación en etiquetas. Una persona no es necesariamente «visual», «oral» o «escrita». Puede necesitar formas diferentes según el contexto, el tema o el momento.
Cuidado con interpretar el silencio. Permanecer en silencio puede ser una elección legítima, pero también puede responder a barreras, inseguridad o falta de oportunidades. Respetarlo no significa dejar de cuidar las condiciones de participación.
Evitad que un tipo de aportaciones queden en segundo plano. Si las decisiones terminan tomándose únicamente mediante debate oral, la diversidad de formatos pierde parte de su sentido.
HERRAMIENTAS relacionadas
Si esta herramienta os resulta útil, podéis continuar explorando:
- Definir acuerdos básicos, para construir conjuntamente acuerdos para favorecer la participación y el cuidado en las conversaciones.
- Estrategias para equilibrar la participación, para explorar otras maneras de distribuir las intervenciones en una reunión
- Escuchar a tres niveles: para profundizar en la calidad de la escucha y la presencia.
Conceptos relacionados
Accesibilidad · Participación inclusiva · Diversidad · Diseño Universal para el Aprendizaje · Facilitación · Seguridad psicológica · Comunicación · Liderazgo facilitador.
Cierre
A menudo pensamos que facilitar la participación significa conseguir que más personas hablen. Pero una reunión inclusiva no es necesariamente aquella en la que todo el mundo interviene oralmente, sino aquella en la que existen diferentes caminos para contribuir y en la que esas contribuciones pueden influir realmente en lo que ocurre.
Reconocer la diversidad de formas de expresión nos invita a revisar cómo diseñamos las reuniones: qué posibilidades ofrecemos, qué ritmos imponemos, qué formas de comunicación privilegiamos y qué barreras podemos estar creando sin darnos cuenta.
No todas las personas necesitamos lo mismo para participar. Y precisamente por eso, diseñar espacios más accesibles no consiste en encontrar una única forma de hacerlo bien, sino en ampliar las posibilidades para que más personas puedan formar parte de la conversación colectiva.
Para seguir profundizando
La accesibilidad y la participación inclusiva no dependen solamente de incorporar una técnica puntual. Forman parte de las decisiones que tomamos cuando diseñamos y facilitamos espacios grupales.
En nuestra formación de Facilitación y Elderazgo Online trabajamos cómo comprender las necesidades de un grupo, diseñar procesos participativos y desarrollar las capacidades necesarias para acompañar conversaciones donde la diversidad pueda expresarse y contribuir al aprendizaje colectivo.
Si quieres profundizar en cómo facilitar reuniones y procesos más participativos, puedes conocer nuestra formación o contactar con nosotras para explorar cómo acompañar a tu equipo.

Herramienta Una pregunta, muchas formas de participación © 2026 by El Camino del Elder está licenciada bajo CC BY-NC-SA 4.0.
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