Estoy cansado…

De leer en los periódicos las desgracias del mundo y ver qué poco se hace para resolverlas.

De que tanta gente no pueda conectar, ni siquiera un instante, con su identidad “ser humano” porque vive atrapada en otras identidades que consumen todo su tiempo (ser mujer/hombre, ser de color/blanco, ser pobre/rico, ser no heterosexual/heterosexual, ser de otro lugar/de aquí…), identidades que se hacen cada vez más salientes para unos (quiero los mismos derechos y oportunidades que tú) y para otros (mis privilegios son merecidos, gánate los tuyos). ¿Hemos de renunciar a un propósito común para toda la humanidad?

De que los políticos no sean capaces de mantener una conversación inteligente sobre los grandes retos del mundo actual (desigualdad social, deterioro ambiental, desempleo y precarización laboral, acceso a una vivienda digna, salud universal, etc.), enzarzados en una pelea al todo vale por un poder que creen saber usar mejor que sus adversarios. 

De que nuestras vidas pasen silenciosas atrapados en una cadena de trabajo/consumo que nos agota y cercena nuestra capacidad expresiva. ¿Qué recuerdos salvaremos cuando estemos muertos? ¿De qué podremos decir lo hicimos nosotros, yo también estuve allí, cuando todo sea espejismo y pura virtualidad?

De que gran parte del impulso creativo del ser humano se oriente, ¡¡todavía!!, a la guerra, a conseguir o mantener el poder, a una tecnología convertida en el nuevo Dios. Sin espacio para el arte, la cultura, las humanidades, los sueños, la contemplación, el no hacer, el amor, el silencio.

De no saber cómo afrontar todo esto. 

O tal vez sí. En realidad, sólo son pensamientos, mensajes que nos llegan en días grises para recordarnos lo frágiles que somos. Mensajes que nos invitan a salir por un instante de la virtuosa rueda del no pasa nada y a conectar desde la tristeza con esos resquicios de humanidad que todavía nos quedan. Una vez reconocidos es posible transformarlos. Sin abandonar esa sensación íntima de estar tocando algo profundo, es posible mirar de nuevo al mundo con otros ojos, ver y acoger la humanidad como lo que es: destino, sueño, complejidad, contradicción, paradoja, unidad, diferencia, dolor, brutalidad, inconsciencia, ilusión, conocimiento, ignorancia, compasión, conciencia, presente, futuro, todo, nada. Y estar bien con todo ello, pues todo es parte de lo que somos.

Y entonces, poder gritar: ¡Estoy vivo!

1 comentario en “Estoy cansado…”

  1. Me tocaron estas palabras. Como me toca un rato de Sol vespertino, el verde musgo anegado de belleza, la risa de un niño o el canto de los pájaros.

    Y grito contigo…Estoy Vivoooooo!!!

    Humanamente impermanente.
    Alegremente interdependiente.

    VIVO!!!

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