¿Líder, seguidor o ambos?

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Hoy queremos hablaros de dos roles fundamentales dentro de todo equipo, el del líder y el de seguidor; y es que de la misma manera que no puede haber influencers sin sus followers, tampoco pueden existir líderes sin sus seguidores, así que hablar de uno sin hablar del otro, es casi como hablar de nada. 

Es pertinente en primer lugar para hablar de roles, clarificar a qué nos referimos con el concepto de rol. Forsyth (2010) lo definió como un “conjunto coherente de conductas que se esperan de alguien que ocupa una determinada posición en un grupo o situación social”, y que apoyadas por un pequeño número de actitudes forman un todo coherente en relación con un fin concreto. Es decir, que un rol en sí mismo no es tanto el papel o posición que ocupamos cada una de nosotras en un grupo, equipo u organización, como lo son las actitudes que de nosotras se espera cuando estamos en ese rol. ¿Pero a quién nos referimos al decir “se” espera?, ¿quién espera, quién tiene expectativas sobre el rol? Pues fundamentalmente las personas que conforman ese grupo, equipo u organización. Aunque también es cierto que los roles son muchas veces constructos sociales y existen por tanto una serie de expectativas más o menos consensuadas sobre cómo deben de ser los comportamientos de una persona cuando ocupa un determinado rol, bien sea como líder como opositor o como cualquier otro rol de los comúnmente presentes en grupos similares o afines. Un buen ejemplo de rol como constructo social son los roles de género, pero este es otro tema, no nos desviemos.

De este modo -entendiendo el rol como ese conjunto de conductas esperadas-, podemos diferenciar claramente entre el rol y la persona, sabiendo que una persona puede jugar diferentes roles aún en un mismo grupo, y un rol puede a su vez ser jugado por diferentes personas. El quién juegue cada rol no solamente va a depender de la persona en su individualidad, sus características o la posición formal que ocupe, sino que va a depender en una medida mucho mayor de lo que pensamos del resto de personas y del rol que nos dejen ocupar … Sí, sé lo que puedes estar pensando, y efectivamente es así: dentro de un grupo no jugamos el rol que queremos sino el rol que nos dejan jugar los demás. Esta especie de juego conocido como diferenciación de roles, consistente en quién ocupa cada rol en un determinado grupo, no tiene unas reglas comunes sino que en cada grupo las reglas son distintas, y dependen de a qué se le da valor en el grupo, de si existe una estructura formal y de cómo es, de los flujos de información, etc. Pero sea como sean las normas, siempre da lugar a eso que llamamos la estructura de roles

Si bien es cierto que en cada grupo podemos observar roles muy diversos y no siempre fáciles de nombrar, también lo es que existen ciertos roles que se repiten con frecuencia en todo grupo productivo. Dos de esos roles son nuestros protagonistas de hoy, el rol de líder y el rol de seguidor, que son los roles que primero suelen aparecer en ese juego del que hablábamos antes. Sobre el rol de líder se suele esperar que actúe como guía del resto de personas en la realización de objetivos compartidos, ya sea organizando, coordinando, dirigiendo y/o dando apoyo, motivación y cuidando al resto. Por su parte el seguidor es quien acepta, amplifica y apoya las ideas del líder. Y dicho esto, ¿qué sería del líder sin personas a las que guiar hacia un objetivo y qué del seguidor sin persona a la que apoyar? Sencillamente, nada. Uno va con el otro. La emergencia de uno supone la emergencia del otro. 

Ahora bien, volviendo al juego de antes, es importante hablar de una de las reglas que operan en relación a la ocupación del rol de líder. La legitimación. Según esta regla el poder -que no autoridad formal- que se le da al rol de líder está siempre otorgado de forma voluntaria por el resto, y si esto no ocurre así difícilmente una persona podrá ocupar ese rol -al menos de manera eficaz y sin abusar de su fuerza o autoridad-. En esta regla el rol de seguidor juega un papel fundamental, pero también el de la persona que quiera seguir ocupando el rol de líder. Para que esa legitimación se extienda en el tiempo, la persona que ocupa el rol deberá de cumplir con las expectativas conductuales que existen sobre su rol. Si deja de hacerlo, las mismas personas que la legitimaron para ocupar el rol, la deslegitimarán y tratarán de que otra persona lo ocupe. Una de esas expectativas seguramente sea la de que -como rol- el líder apoye, cuide, acompañe, y guíe en su tarea al resto de personas del equipo. Y para que esto suceda, el líder debe de convertirse en un seguidor de sus seguidores, de sus ideas, de sus acciones, ha de tratar de escuchar, de entender y de atender -en la medida de lo posible dentro de la estructura- lo que sus seguidores están necesitando y esperando de su rol como líder. Así vemos como una persona en su rol de líder, desde su lado más de cuidado, deberá por momentos desdoblarse en el rol de seguidor de sus propios seguidores para ser capaz de entender qué se puede estar esperando de él, o al menos habrá de ubicarse como seguidor de otros líderes -quizá sus superiores- para poder verlo desde su propia experiencia. 

Esto requiere cierto nivel en la apreciación de roles vs personas. Requiere gran capacidad de escucha a otros roles y hacia el nuestro propio. Requiere un mínimo de consciencia sobre la estructura de roles, y por supuesto altas dosis de humildad. Quizá sea por todo ello que el mismo Aristóteles afirmaba que “aquel que no puede ser un buen seguidor, no puede ser un buen líder”

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